 |
 |
| El judío comienza a algunos centímetros del suelo. |
 |
 |
El judío comienza a algunos centímetros del suelo. Vive sobre un colchón de aire, como esos vehículos que se deslizan sobre agua y tierra sin realmente tocarlos. Desde la distancia mira a aquellos seres que absorben su vitalidad de la tierra a la que están firmemente arraigados. Y se enamora. Vive enamorado de su carencia, que es lo único que en realidad se puede amar. Y con eso hace lo que puede, lo que sabe: Alquimiza signos, inventa símbolos. Lo que el judío es, es lo que no tiene. Construye murallas y humo y palabras para cuidar ese vacío. Y envía mensajes: Cartas de amor en botellas de fino cristal, cartas de odio anónimas bajo la puerta, esquelas solemnes para ocasiones festivas. Un mesías cada tanto.
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
Esther Orián:
En Eliahu Toker: Celebración de la palabra, Colección Raíces, Ed. Milá/AMIA y Centro Editor,Bs.As.,1989
Celebración de la palabra, Colección Raíces,Ed. Milá/AMIA y Centro Editor, Bs.As.,1989
|
|
|