Cuando hagáis la recolección de vuestra tierra no segarás hasta el límite extremo de tu campo ni recogerás las espigas caídas, ni harás el rebusco de tus viñas y olivares, ni recogerás la fruta caída de los frutales; los dejarás para el pobre y el extranjero.
Levítico, 19: 9-10
Una persona tiene prohibido cruzar la calle para enfrentar a un deudor suyo, a sabiendas de que no está en condiciones de pagar su deuda, porque sería como torturarlo con fuego y agua.